Relato de Mons. Gustavo Rodríguez Vega en la Cumbre de Copenhague 2009

Cumbre de Copenhague 2009
Relato de Mons. Gustavo Rodríguez Vega, Obispo de Nuevo Laredo y Presidente de CEPS
Viernes 11 de diciembre
Hoy por la mañana, nos reunimos todos los representantes de las Caritas de los cinco continentes con la Secretaria de Caritas Internationalis, Lesly Anne Knight, nos presentamos y nos reconocimos unos a otros, para luego distribuirnos en los distintos grupos donde se impartió alguna conferencia.
Yo asistí al grupo donde se impartió la Conferencia: Act now for climate justice (Actúa ahora por la justicia climática).
Se trató ante todo del testimonio de algunas personas venidas de las Islas Kiribati, donde a causa del cambio climático, la isla tiende a desaparecer, pues el agua del mar sube, cada día más y más, a pesar de que, por otra parte, estén sufriendo de una tremenda sequía, luego de cuatro años sin lluvia. Las casas y las Iglesia tienen que cambiar de lugar a causa de las inhundaciones. El agua potable se acaba por la salinización. Por lo mismo, la agricultura se ha afectado y las enfermedades se han incrementado especialmente en los niños. El coral se está afectando por la acidez del océano. La tierra se está erosionando
Hace 65 años, el ejercito americano libró allí una gran batalla para "liberarlos" de los japoneses, pero ahora ni japoneses, ni americanos se acercan para ayudarlos. La gente está emigrando. Más del 50% de la población está por debajo de los 15 años de edad. La cultura está desapareciendo.
El cambio climático es un asunto de derechos humanos.
Una de las expositoras hizo un juego de palabras: "Copenhague-hopenhagen", queriendo afrimar que tienen su esperanza puesta en la Conferencia de Copenhague.
Otra de las expositoras dio testimonio de que cosas semejantes a las que suceden en Kiribati suceden en las Islas Torres Strait, que se encuentran entre Australia y Papua Guinea.
Luego de un paseo por Copenhague, los delegados de las Caritas tuvimos un diálogo con los miembros de Caritas Copenhague, que son realmente admirables en su trabajo, al contar con una población católica de menos del 1% del total de los habitantes del País. Apenas hace poco más de un siglo que hay libertad religiosa en Copenhague.
Después tuvimos una gran Concelebración Eucarística, en la Catedral de San Ansgar, patrono de Copenhague, con lecturas y oraciones en varios idiomas. Para mí fue motivo de gozo encontrar frente a esta Catedral a la Embajada Mexicana, con su bandera orgullosamente ondeante.
Sábado 12 de diciembre
Solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe. Hoy se realizó una gran marcha para apoyar el Protocolo de Kyoto y exigir a todos los países ricos que se sumen a él y lo cumplan para la salvación del Planeta. En esta marcha se esperaba la participación de 60,000 personas, pero las expectativas fueron superadas, ya que se sumaron a la marcha más de 100, 000 personas. Le prensa sólo ha subrayado el hecho de que la policía detuvo a 1000 manifestantes, pero esto en verdad resulta muy secundario frente al hecho de la manifestación pacífica de tanta gente venida de todos los lugares del mundo. Definitivamente, la sociedad mundial está empujando para el éxito de este congreso.
La mayoría de los obispos católicos asistentes a Copenhague, visitamos una parroquia en las afueras de la ciudad, donde el Presidente del Consejo de la Diócesis nos habló de la realidad de la Iglesia Católica en Dinamarca, y cómo este menos de uno por ciento de la población ha ido creciendo, pero sobre todo, cómo esta Iglesia, sus colegios y su Caritas gozan del respeto y la aceptación de la población por el importante papel que juegan en la sociedad.
Luego concelebramos la Eucaristía con el párroco, el vicario y la comunidad asistente, pero lo hicimos con la liturgia dominical. Así tuve que reducir mi celebración a la Guadalupana a mi oración litúrgica personal de la liturgia de las horas, y a una cena con el obispo venido de Bangladesh, al que pude platicar la historia de las apariciones y el significado del guadalupanismo en México.
Este lunes comienza el encuentro de los mandatarios en Copenhague y el terreno ya está abonado, pues así como decíamos ayer que la sociedad mundial está empujando hacia el éxito de la Convención de Copenhague, así también el cristianismo unido está presionando ante Dios con su oración, y ante el mundo con su testimonio.
Domingo 13 de diciembre
Algunos obispos concelebramos La Eucaristía con el obispo de esta diócesis en su Catedral. Luego nos congregamos con toda la delegación de la Caritas Internacional con la cual participamos en una histórica celebración ecuménica, en la Catedral Luterana que se llama “Our Lady” (“Nuestra Señora”), en la que pedimos por el éxito de esta convención de Copenhague.
En la celebración estuvo presente la Reina de Dinamarca y la Familia Real, a quienes tuvimos el honor de saludar al final de la ceremonia. Entre otros ministros, participó el obispo emérito Mons. Desmond Tuttu, el arzobispo de Canturbery (quien tuvo a su cargo la predicación), la obispo de Groenlandia y otros obispos y pastores de otras denominaciones y países. Por la parte católica hubo un obispo de África, uno de Indonesia, otro de Bangladesh y un servidor, de México, llevando con orgullo a la vista de los presentes y de las cámaras de televisión una estola con la imagen de Santa María de Guadalupe.
Me tocó participar con la oración que introducía el rezo del “Padre Nuestro”. La oración decía: “Hoy, Padre, ponemos en tus manos toda la creación y en particular a nuestros hermanos y hermanas que sufren por el impacto del cambio climático. Ponemos en tus manos a los que pueden tomar decisiones y que tienen poder y autoridad, los cuales tienen oportunidades y responsabilidades de guiar y realizar un cambio positivo en el mundo sufriente. Te pedimos guía, fuerza e inspiración para que podamos juntos sanar y reconciliar tu tierra. Te lo pedimos con esperanza y confianza con las palabras que tu Hijo nos enseñó. Oremos cada uno en su propia lengua: “Padre nuestro,…”
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