Diálogo social sobre el proceso de reconstrucción en Haití

El terremoto del 12 de enero de 2010 en Haití, implicó pérdidas innumerables de vidas humanas y cuantiosos daños materiales, que se suman a la emergencia social de la deshumanizadora pobreza que ya vivía el pueblo haitiano antes del evento sísmico. El sufrimiento de este pueblo hermano es un llamado a nuestra conciencia.
Ante esta emergencia la respuesta del pueblo de México ha sido conmovedora; propios y extraños se han sorprendido por la movilización de la sociedad civil que, sintiendo la tragedia haitiana como propia, ha expresado de muchas maneras su solidaridad. También la Iglesia, convocada por sus Pastores, movilizó sus recursos espirituales, humanos y económicos y se sumó a la causa.
El pasado 23 y 24 de febrero, invitados por Caritas Mexicana y por el Centro Lindavista, visitaron México Mons. Pierre-André Dumas, Presidente de Caritas Haití; el Doctor Johnny Callonges, integrante de la Asociación Médica Haitiana y la Lic. Marie-Genevieve Perry-Brun, empresaria. Su visita respondió a la necesidad sentida de conocer de manera directa cómo ven los haitianos el ingente desafío de reconstrucción social y material que tienen después del terremoto y cuáles son las mejores formas en que se puede canalizar la disposición y buena voluntad de la sociedad civil mexicana para colaborar en esta tarea.
En este documento «Diálogo social sobre el proceso de reconstrucción en Haití» que con gusto presento se comparte la síntesis de los interesantes diálogos que sostuvieron sobre diversos temas relacionados con la reconstrucción de Haití, los integrantes de la delegación haitiana con diversas organizaciones de la sociedad civil.
En estos encuentros se hizo evidente la necesidad de orientar la ayuda humanitaria por los principios de la solidaridad y la subsidiariedad que deben regir la cooperación fraterna entre las naciones. Nuestra ayuda debe respetar, en todo, el derecho que tiene el pueblo haitiano de ser sujeto de su historia y nuestra responsabilidad es hacerlo fuerte donde reconoce su debilidad y siente necesidad de nuestra ayuda.
Una manera de ayudar que está a nuestro alcance es no dispersar esfuerzos y buscar caminos de colaboración con quienes desde diversas instancias están dispuestos a ayudar; este esfuerzo exige humildad y capacidad de concertación. En el instrumento para la reflexión y el diálogo, titulado “Los pobres no pueden esperar”, publicado recientemente por Caritas Mexicana y el Centro Lindavista, se propone precisamente como criterio estratégico para la superación de la pobreza la colaboración entre las instancias eclesiales, de la sociedad civil y las instancias gubernamentales. El ejercicio que se ha hecho con ocasión de la visita de Mons. Dumas, del Dr. Callonges y de la Lic. Perry-Brun, es un esfuerzo al que bien vale la pena dar seguimiento para concretar, en esta dirección, formas creativas de cooperación fraterna.
Acompañar responsablemente a nuestros hermanos y hermanas en Haití en la reconstrucción del tejido social, en la rehabilitación de la economía local, en la formación de una ciudadanía responsable y en la superación de la miseria nos ofrece una triple oportunidad: a) compartir las lecciones aprendidas en nuestras propias emergencias; b) aprender la forma de hacer frente a los desafíos que nos representan los pequeños Haities que son para nosotros las comunidades indígenas, rurales y suburbanas que sufren en México pobreza y marginación y c) descubrir caminos de colaboración para hacer posibles condiciones de vida digna para los más necesitados.
Haití es para nosotros una experiencia pascual; una escuela de humanidad, una nueva edición de las parábolas evangélicas del Buen Samaritano y del pobre Lázaro y el rico, que siguen interpelando a los discípulos y misioneros de Jesucristo del siglo XXI, a ser testigos de la Caridad. Ojalá que este esfuerzo compartido y las experiencias de encuentro y diálogo que se han tenido con instancias eclesiales, gubernamentales y de la sociedad civil de México con la delegación haitiana que nos ha visitado sea el primer paso de muchos que pueden darse para atender creativamente las necesidades que quienes más sufren.
+ Gustavo Rodríguez Vega
Obispo de Nuevo Laredo
Presidente de Caritas Mexicana
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