Experiencia y vivencia del IX Encuentro Nacional de Pastoral Indígena

EL CAMINAR DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS, HOY.
CENAMI, México, D.F. 25 de enero de 2013
Desde la noche de los siglos, los pueblos nacidos aquí venimos haciendo camino, Los abuelos nos soñaron y dejaron dicho: lleguen a ser una familia. Tiene derecho a ser iguales porque son diferentes.
Encamínense a la tierra florida, a la tierra sin males. Sean verdaderos, sean flores aunque con distintos olores y colores, sus frutos sean iguales para que todos tengan vida. Construyan Tamoanchan- la casa común y vuélvanla hogar donde quepan todos.
Y ”así nomás dio comienzo, echo flores, abrió sus brotes la Fe, el conocimiento de aquel por quien vivimos, del Dios Verdadero, Teotl” (N.M.)
Y en el corazón de nuestras culturas de vida Dios se ha sembrado, y nos ha dicho: levanten Teotihuacán donde convivan según mí querer divino. Sean hermanos y humanos porque yo soy su Dios Madre y Padre, aquel-aquella por quien se vive, el-ella, creador-creadora de personas, el dueño-dueña de lo que está cerca y junto, el señor-señora del cielo y de la tierra.
También sabemos que somos sus reflejos y sus retoños. Y salimos de Chicomóstoc: la Tierra es nuestra Madre Y huimos de Aztlán, la del norte blanco, color muerte y viento frio que entume. Y nos dirigimos al amarillo sur, hacia la verde esperanza.
Y por siempre anda Dios con nosotros, es compañero y guía. Antes, Yacatecutli le decíamos, hoy sabemos que es el Señor Jesús, el Emanuel y en todo lugar y momento nos orienta señalándonos el rumbo: su proyecto y voluntad: que en Él abundemos vida.
Y juntos como hermanos, tulaclon, secunoon, maya, zukan, keniknime, náhuatl, montsi ha ngu yu kjuada, Ñañhu, peregrinamos hasta llegar al Valle del Anáhuac y fundamos Tenochtitlán.
Y Fue entonces cuando llegaron los blancos y barbados y los creímos embajadores quetzalcoátlicos, y nos mostramos hospitalarios al recordar que nuestros antepasados fueron también errantes. Y nos trataron no como iguales ni como hermanos, pues todavía “a los diez años de conquistada la ciudad de México yacen ya en tierra, la flecha y el escudo; por donde quiera están rendidos los habitantes del lago y del monte” (N.M.)
Y fue entonces cuando aún era de noche, cuando nuestro abuelo, el digno Juan Diego oyó cantar en la cumbre del cerrito pájaros preciosos y entonces se preguntó, “¿acaso ya estoy allá donde dejaron dicho nuestros pasados los ancianos, nuestros abuelos?” ¿allá en la tierra de la flor, en la tierra de nuestra carne? ¿Acaso allá dentro del cielo?” “Y la señora de perfecta hermosura cuya ropa parecía sol y echaba rayos” en él nos dice: “Yo soy la Madre Misericordiosa de ti y de todas las naciones que viven en esta tierra… he de oír sus lamentos y remediar y curar todas sus miserias, penas y dolores…” (N.M).
Y porque confiamos “en su pensamiento y su palabra sumamente recreadora, muy ennoblecedora, como que atrae y procura amor” le venimos a decir: “Dueña y niña mía… venimos a dar pesadumbre a tu rostro y corazón… has de saber, niña mía…, en nuestro tío, nuestro pueblo, “Una gran enfermedad se ha asentado en él y por ella puede morir”. Esto nos aflige y apena.
Con una muy imponente fuerza avanzan las trasnacionales, sobre los bienes de nuestras comunidades indígenas: compañías madereras, compañías mineras y las de exploración y explotación petrolera; empresas para la generación de energía eólica, empresas del agua, compañías que impulsan el cultivo del maíz transgénico, transnacionales turísticas y las que quieren apoderarse de nuestros territorios indígenas. Es notorio el apoyo gubernamental a este avance; en eso no hay cambio entre el anterior panista y el regreso priista.
Vemos supeditación del Gobierno a decisiones de los centros mundiales del capital. Vemos también facilidades mexicanas para atraer y asegurar la inversión extranjera. (incentivos y apoyos financieros directos) Leyes para favorecer la liberación de la siembra de maíz transgénico y en suma para el proyecto neoliberal.
Programas para controlar el descontento popular (como La nueva cruzada nacional contra el hambre, nuevo modo de control político electoral).
Control militar y paramilitar de territorios indígenas. Criminalización de la protesta social y persecución o cooptación de líderes indígenas.
Y la siempre Virgen Santa María de Guadalupe, hoy enero 2013 pleno invierno, “cuando a las flores se las come y acaba el hielo” y en este panorama “de riscos, abrojos, espinas, nopales, mezquites y si acaso hay yerbecillas ” hemos venido a esta cima, al noveno encuentro de Pastoral Indígena las culturas Náhuatl, Totonaca, Nahñu, Mazahua, Zapoteca, Zoque, Tzotzil, Maya Q’ekchi, Maya yucateco, Maya chontal, Cuicateco, Teenek, Tzeltal, Cora, Me’phaa, Triqui, Amuzgo.
Noventa y dos personas de 22 Diócesis. Y nos topamos con nuestros Tlamatinimi ocotl, ocotes que arden y aluzan sin humear.
Y volvimos a Teotihuacán donde aún viven en espíritu nuestros ancestros para recordar con sus palabras y con sus construcciones que hemos de ser como Dios quiere y asumir nuestra responsabilidad histórica.
Y en su casita donde ella, la Madre de Nuestro Señor Jesucristo sigue mostrando todo su amor, su compasión, su ayuda y su defensa, nos ha repetido: “Yo soy la Madre Misericordiosa de todas la Naciones que viven en esta Tierra, a quienes pido, que me amen, que me hablen, que me busquen y que en mi confíen”.
Y hoy del 22 al 25 de enero aquí en CENAMI nos percatamos que en nuestros ayates nuevamente hay “extendidas, abiertas, flores finas de castilla… están muy fragantes como si tuvieran perlas preciosas, llenas del roció de la noche”… de nuevo “las toma con sus manitas y las coloca otra vez en el hueco de nuestras mantas”.
Ya entendimos: en nuestro caminar también es evidente la resistencia activa de nuestras comunidades organizadas local, regional y nacionalmente:
La lucha Purépecha del Cheran
La lucha Wirrárika por Wirikuta. El deseo de reactivación del CNI y por hacer vigentes los acuerdos de San Andrés Sacamchen.
Los encuentros indígenas contra las mineras y las empresas de agua.
Los Foros indígenas contra el maíz transgénico.
Las denuncias de los afectados ambientales y de otras víctimas del neoliberalismo.
La participación indígena en la marcha por la Paz y en el tribunal permanente de los pueblos.
La policía comunitaria de Gurrero para ejercer su autonomía en la seguridad del pueblo.
Las mujeres indígenas que reivindican sus derechos ante los abusos del ejército y ganan la crítica indígena a la nueva directora de la CNDI.
La oportuna aparición de los Zapatistas con un nuevo rostro y corazón y nueva voz a quienes reconocemos y escuchamos.
Y nos vuelve a decir: “Oye bien en tu corazón hijo mío el más desamparado es nada lo que te asusta y te abate, no se turbe tu rostro ni tu corazón, no temas esa enfermedad ni ninguna otra enfermedad o algo angustioso ¿acaso no soy yo aquí tu Madre? ¿Acaso no soy yo tu fuente de vida?, no te aflija la enfermedad de tu tío, tu pueblo, porque no ha de morir de lo que ahora tiene. Ten seguro en tu corazón que esta sanando…”
Ya oímos el pensamiento y la palabra de la Señora del cielo y se calmó nuestro corazón, ahora le suplicamos mucho que nos vuelva a despachar para llevar la señal, nuestras flores con espinas, seguiremos luchando por nuestra unidad para que nos crean portadores del evangelio de la vida.
Nosotros los Juanes Diegos de hoy y de aquí, de los cuatro rincones de México venimos a seguir las cosas divinas, no a Tlatelolco, pero si al centro de la Santa Cruz para encontrarnos, con los Fray Bernardino de Sahagún actuales, los Padres Clodomiro Siller y Eleazar López, no con Fray Juan de Zumárraga sino con el P. Obispo Guillermo Francisco Escobar Galicia, quienes nos alentaron la esperanza: “sigan a nuestro señor Jesucristo camino verdad y vida y con la fuerza de su espíritu”.
Busquen la reconciliación y la comunión. No rompan el equilibrio de la historia, para que llegue a ser historia de salvación.
Ánimo, el sistema es decadente, agoniza, los pueblos indígenas y sus culturas de vida sobrevivirán esta trecena del 2000 y el nuevo equinoccio cósmico, el nuevo Katun que empieza su cuenta larga otra vez.
Y los sabios abogados Magdalena Gómez y el Abogado Jesús Antonio de la Torre Rangel nos confiaron, nos aconsejaron diciendo: “Cuiden sus pies porque solo a los descalzos muerde la víbora de la injusticia”.
Sigan como comunidades produciendo el derecho indígena y reivindicando la justicia, pues el derecho rebasa las leyes, y encuentren en las leyes la defensa de los derechos humanos consignados en la reforma al art. 1 Constitucional… sigan construyendo la cultura democrática y defendiendo los intereses comunitarios en el consenso de las asambleas, hagamos valer la OIT 169.
Y nosotros seguiremos con nuestra danza por la vida, viviendo nuestra fe Histórica con nuestras flores y nuestros cantos, consolidando nuestro protagonismo cristiano en la defensa de nuestros derechos, dentro de la sociedad y de la iglesia.
Gracias a la CEM pues por la pastoral indígena, escuchan nuestra voz y nuestro corazón. Gracias CENAMI por decirnos pasen, siéntense, platiquemos, comamos, recemos y dancemos la alegría de la vida. Y como dice el lema de este encuentro “Todos somos responsables en la nación”.
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