El calentamiento global y el cambio climático

"Para continuar, bajo la guía del Espíritu, la obra misma de
Cristo es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos
de la época e interpretarlos a la luz del Evangelio" (Cf. GS 3-4)

Presentación

El tema que abordamos en la sesión ordinaria del Consejo Consultivo Asesor de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social el 11 de julio de 2008, fue el Calentamiento global y Cambio climático, tema del que todo mundo habla, aunque las acciones que se realizan no son las suficientes para afrontar este problema

En esta sesión nos acercamos a la realidad del cambio climático y a la comprensión del fenómeno La información que se tiene, anuncia graves riesgos por la vulnerabilidad, nos trae a cuenta que la responsabilidad ética es a todos los niveles y nadie puede estar ajeno, tan solo por mencionar un dato estadístico, México ocupa el lugar 12 en emisiones de GEI (Gases de Efecto Invernadero) y contribuye con el 1.5% mundiales.

Deseamos que esta reflexión nos inspire servir a la colegialidad episcopal y a las diócesis y provincias de manera que podamos incluir este signo de los tiempos en nuestras agendas de pastoral social.

Adjuntamos insumos y referencias que amplíen nuestro horizonte de comprensión sobre lo que es el cambio climático y sus efectos. Al final encontrarán el pensamiento del Papa Benedicto XVI con relación al tema, recogido recientemente en un coloquio.

Agradecemos sus comentarios y sugerencias, bienvenidos:

Como ponentes participaron:

Ing. Oscar Vázquez Martínez, Director del Programa de Cambio Climático y Proyectos de la Secretaría de Medio Ambiente del Gobierno de la Ciudad de México.

Fr. Felipe Ortiz Domínguez O.F.M. de la Provincia Franciscana del Santo Evangelio de México. Encargado de la Comisión de Justicia Paz e integridad de la Creación de la familia franciscana.

Por parte de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEPS), participaron:

S.E. Mons. Gustavo Rodríguez Vega, obispo auxiliar de Monterrey y Presidente de la CEPS.
S.E. Mons. Abelardo Alvarado Alcántara, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México y Responsable de la dimensión Pastoral Fe y Política.
Pbro. Armando Flores Navarro, Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social.

Por parte del Consejo Consultivo Asesor:

Pbro. Salvador Urteaga Gutiérrez.
Pbro. Jesús García González.
Profra. Fidelina Ramírez Cruz.
Pbro. Manuel Velázquez H.

Secretarios de las dimensiones de la CEPS:
Lic. Jimena Esquivel, Dimensión Fe y política.
Lic. Miguel Angel González Gámez, Dimensión Justicia paz y reconciliación.

Otros colaboradores de la CEPS:
Ing. Raymundo Revilla Reyero, Asistente a las Secretaría Ejecutiva.
Israel Palomino López, Coordinador del proyecto de Vulnerabilidad Ambiental y Social del Área de Medio Ambiente, Gestión de Riesgos y Emergencias de Cáritas.
José Luis López, asistente de Caritas.

I. El fenómeno del cambio climático y qué está sucediendo

1. Nuestra percepción puede ser que el clima no se modifica, sin embargo, el cambio climático es un problema global. Antes una aclaración epistemológica, lo que hoy se conoce como calentamiento global es ahora un sobre calentamiento global (efecto invernadero). Sin los gases de efecto invernadero no podría haber vida en el planeta, el problema es que hemos modificado estos gases y estos vienen de la quema de combustibles fósiles que generan bióxido de carbono, de la basura, el metano y de otros residuos industriales, la acumulación forma una capa en la atmósfera que atrapa a los rayos solares provocando el aumento de temperatura. El promedio de la variación de la temperatura es un proceso natural por la rotación de la tierra, la nubosidad, las erupciones volcánicas, pero en los últimos tiempos, a raíz de la Revolución Industrial, estos cambios se han disparado.

2. Durante el siglo XXI se espera que el Polo Norte quede sin hielo; sin embargo, hace un año se dijo que por el 2010 y 2015 esperaríamos el deshielo de los glaciales, los datos indican que el hielo ártico se redujo en 2.7% por década. Hay que señalar que en este proceso de agregar agua dulce al océano, lo que está sucediendo es que aumente su acidez, generándose un grave problema para la subsistencia de las especies marinas. El nivel del mar ya subió 17 cm y para finales de este siglo la temperatura de la atmósfera se habrá incrementado de 1.8 °C a 4.0 °C. y el nivel medio del mar subirá entre 18 y 59 centímetros.

3. Las evidencias de los efectos que se están experimentando por el impacto del cambio climático a nivel global son cada vez mayores y más acentuadas en las poblaciones vulnerables: huracanes y ciclones con mayor fuerza, lluvias extremas que provocan inundaciones, deslaves; sequías, incendios forestales; ondas de calor con efectos en la salud, en los alimentos y población.

4. Nuestros expositores nos advierten
que las concentraciones de CO2, las temperaturas y el nivel del mar seguirán subiendo, aún después de adoptar medidas de reducción de emisiones. Tengamos en cuenta la duración de los efectos, según estudios del Panel Intergubernamental de Cambio Climático IPCC, de reducir las emisiones de CO2, habrá una estabilización de CO2 de 100 a 300 años; la estabilización de las temperaturas llevará unos cuantos siglos.

II. Programas y acciones de adaptación al cambio climático

5. Los programas y acciones de adaptación al cambio climático a escala local son muy importantes
, es posible contribuir y participar con soluciones a nuestro alcance ante este ingente problema global, algunos ejemplos:

• Sistemas hidrometeorológicos de alerta temprana
• Manejo de microcuencas en zonas urbanas y rurales.
• Protección y recuperación de suelo y cultivos, fomento a la producción orgánica.
• Detección remota y monitoreo de incendios forestales.
• Monitoreo epidemiológico
• Atención a personas vulnerables
• Obras de conservación de suelo y agua de consumo humano y uso agropecuario.
• Reforestación con especies recilentes, naturación de azoteas.
• Atención a personas vulnerables.
• Educación y comunicación formal e informal. Influir en el tema de cambio climático
• Aprovechamiento de otras fuentes de energía: solar, eólica.

III. Algunas evidencias e interrogantes

6. La labor a favor del medio ambiente se ve afectada por cuestiones ideológicas, políticas y económicas. Ante propuestas mundiales, vemos que grandes potencias no quieren firmar el protocolo de Kioto. Si no hay una cooperación, el camino resulta más difícil y los riesgos por la vulnerabilidad se anuncian graves, lo que está en juego es la existencia de la humanidad.

7. Se requiere que profundicemos en la Teología sobre la creación; de los relatos yahvista y sacerdotal, ¿cómo se ha entendido la visión de servid e hinchad la tierra? Aparecida, en los nos. 84-87 toca los temas de la biodiversidad, la ecología y la realidad del Amazonia y Antártida.

8. Se nos dijo abiertamente: “se requiere un aliado y un papel fundamental es el de la Iglesia católica, ella es en su conjunto actor privilegiado en la batalla para crear conciencia, para incidir sobre la persona”. También se nos decía: “Nosotros los asumimos a ustedes como líderes espirituales y es vital el papel que pueden jugar en la sociedad”.

9. Reconocer que es todavía insuficiente la incidencia de la Iglesia en el rubro de la ecología; con humildad se nos presentaba la intervención de la familia franciscana, que actualmente desarrolla algunos talleres y colabora con el Consejo Interreligioso de México en el espíritu de Asis. La invitación fue a pensar globalmente y actuar en nuestra localidad, tomando en cuenta que los problemas que se concatenan entre sí, asimismo la conveniencia de replicar en distintos lugares programas de acción climática y trabajar de fondo con distintos actores como las empresas, las ONG´S y universidades.

IV. Nuestro Consejo comenta:

10. Se nos está pidiendo una presencia como Iglesia, la tarea es alentar y animar a los obispos para que este tema sea una propuesta de pastoral en las diócesis. Es un tema que tiene que ver con cosas concretas a realizar en concientizar, educar, atenuar, prevenir.

11. El cambio climático es un tema de suma importancia, no es de coyuntura, nos precisa realizar un diagnóstico, revisar dónde están las causas, además, debemos tener presente que la vulnerabilidad por la pobreza y las emergencias, va a venir en cascada. Aparecida toca ya estos temas, lo cierto es que nos estamos jugando la vida del planeta y vamos todos en el mismo vagón. Hay que actuar sin demora y hacer una reflexión teológica de parte del Episcopado Mexicano.

12. En la Pastoral Social el tema es la dignidad del hombre en una perspectiva sistémica. Percibimos que no hay conciencia, que la pastoral social en las diócesis no asumen todavía los aspectos de la ecología (sólo algunas provincias cuentan con una catequesis). No pensemos tanto en un enfoque antropocéntrico o cosmocéntrico, sino el enfoque de la redención de la persona. Todo lo que es el deterioro ambiental va en contra del proyecto liberador de Cristo.

13. Se trata de una responsabilidad ética, por un lado el cuidado de la casa y por otro ¿si se derrumba la casa? También se llama a la justicia, porque en esta realidad hay víctimas. A los obispos se les describe como profetas de justicia y su palabra es importante, más ahora que estamos viendo los efectos de cómo se ha alterado la relación del hombre con la naturaleza, es importante replantear esta relación con la creación y las conductas que se derivan.

14. La educación es básica, por parte de la Iglesia Católica, para atacar el problema y para incidir en la sociedad. Revisemos con qué herramientas contamos para que la sociedad en su conjunto resuelva el problema. Un trabajo oportuno sería recopilar la que ya se dice en la Iglesia y tener un conjunto de enseñanzas para hacer nuestra aportación en sinergia con las instancias gubernamentales y sociales, y la articulación de esfuerzos.

15. Es un eje transversal a todas las comisiones de pastoral, difundiendo este conocimiento se abrirá la conciencia. Como Iglesia, nos falta una acción más coordinada, sabemos que los principios de la doctrina social de la Iglesia, todos tienen relación ecológica, se añade el tema de la cultura y la realidad indígena, ya que son muy afectados. Finalmente reiteramos el llamado, quisiéramos que esto origine inquietudes y respuestas de los obispos y encargados de la Pastoral Social.

 

QUE NOS DICE EL PAPA
Papa Benedicto XVI en la diócesis de Bolzano-Bressanone

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 15 agosto 2008 (ZENIT.org).- El miércoles 6 de agosto, el Papa Benedicto XVI, que estaba pasando unos días de descanso en el seminario de la diócesis de Bolzano-Bressanone, mantuvo un encuentro con el clero y seminaristas de la diócesis en la catedral, que revistió la forma de coloquio.

Santo Padre, me llamo Karl Golser. Soy profesor de teología moral aquí, en Bressanone, y también director del Instituto para la justicia, la paz y la tutela de la creación; también soy canónigo. Me complace recordar el tiempo en que pude trabajar con usted en la Congregación para la doctrina de la fe. Como usted sabe, la Iglesia católica ha forjado profundamente la historia y la cultura de nuestro país. Sin embargo, hoy, a veces tenemos la sensación de que, como Iglesia, en cierto sentido nos hemos retirado a la sacristía. Las declaraciones del magisterio pontificio sobre las grandes cuestiones sociales no encuentran el debido eco en las parroquias y en las comunidades eclesiales. Aquí, en Alto Adige, por ejemplo, las autoridades y muchas asociaciones dedican mucha atención a los problemas ambientales y de modo especial a los cambios climáticos:  los temas principales son el derretimiento de los glaciares, los desprendimientos de tierra en las montañas, los problemas del coste de la energía, el tráfico y la contaminación atmosférica. Son muchas las iniciativas en favor de la tutela del ambiente. Sin embargo, para la mayor parte de nuestros fieles esto tiene poca relación con la fe. ¿Qué podemos hacer para llevar más a la vida de las comunidades cristianas el sentido de responsabilidad con respecto a la creación? ¿Cómo podemos llegar a ver cada vez más unidas la Creación y la Redención? ¿Cómo podemos vivir de modo ejemplar un estilo de vida cristiano, que sea duradero? Y ¿cómo unirlo a una calidad de vida que sea atractiva para todos  los  hombres  de nuestra tierra?

Benedicto XVI: Muchas gracias por su pregunta, querido profesor Golser. Seguramente usted podría responder mucho mejor que yo a esas cuestiones, pero a pesar de ello trataré de decir algo. Usted ha tocado el tema de la Creación y de la Redención. Yo creo que es necesario poner nuevamente de relieve este vínculo inseparable. En las últimas décadas, la doctrina de la Creación casi había desaparecido de la teología, casi era imperceptible. Ahora nos damos cuenta de los daños que derivan de esa actitud. El Redentor es el Creador, y si nosotros no anunciamos a Dios en toda su grandeza, de Creador y de Redentor, quitamos valor también a la Redención.
En efecto, si Dios no tiene nada que decir en la creación; si es relegado sólo a un ámbito de la historia, ¿cómo puede comprender realmente toda nuestra vida? ¿Cómo podrá traer verdaderamente la salvación para el hombre en su integridad y para el mundo en su totalidad? Por eso, para mí, la renovación de la doctrina de la Creación y una nueva comprensión de la inseparabilidad de la Creación y la Redención reviste una grandísima importancia. Debemos reconocer de nuevo que él es el creator Spiritus, la Razón que es el principio y de la que todo nace y de la que nuestra razón no es más que una chispa. Y es él, el Creador mismo, quien también entró en la historia y puede entrar en la historia y actuar en ella precisamente porque él es el Dios del conjunto y no sólo de una parte.

Si reconocemos esto, se seguirá obviamente que la Redención, el ser cristianos, es decir, sencillamente la fe cristiana, implican siempre y de cualquier forma también responsabilidad con respecto a la creación. Hace veinte o treinta años se acusaba a los cristianos -no sé si se les sigue acusando de esto- de que eran los verdaderos responsables de la destrucción de la creación, porque las palabras del Génesis -"someted la tierra"- habrían llevado a una arrogancia con respecto a la creación, cuyas consecuencias nosotros sufrimos hoy.
Creo que debemos esforzarnos de nuevo por ver toda la falsedad que encierra esa acusación:  a la vez que la tierra se consideraba creación de Dios, la tarea de "someterla" nunca se entendió como una orden de hacerla esclava, sino más bien como la tarea de ser custodios de la creación y de desarrollar sus dones, de colaborar nosotros mismos activamente en la obra de Dios, en la evolución que él ha puesto en el mundo, de forma que los dones de la creación sean valorados y no pisoteados y destruidos.
Si pensamos en lo que ha surgido en torno a los monasterios; si vemos cómo en esos lugares han surgido y siguen surgiendo pequeños paraísos, oasis de la creación, resulta evidente que todo eso no son sólo palabras. Donde la palabra del Creador se ha entendido de modo correcto, donde ha habido vida con el Creador redentor, allí las personas se han comprometido en la tutela de la creación y no en su destrucción.

En este contexto se puede citar el capítulo 8 de la carta a los Romanos, donde se dice que la creación sufre y gime por la sumisión en que se encuentra y que espera la revelación de los hijos de Dios:  se sentirá liberada cuando vengan criaturas, hombres que son hijos de Dios y que la tratarán desde Dios. Yo creo que es precisamente esto lo que nosotros podemos constatar como realidad:  la creación gime -lo percibimos, casi lo sentimos- y espera personas humanas que la miren desde Dios.

El consumo brutal de la creación comienza donde no está Dios, donde la materia es sólo material para nosotros, donde nosotros mismos somos las últimas instancias, donde el conjunto es simplemente una propiedad nuestra y el consumo es sólo para nosotros mismos. El derroche de la creación comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que sólo nos vemos a nosotros mismos; comienza donde no existe ya ninguna dimensión de la vida más allá de la muerte, donde en esta vida debemos acapararlo todo y poseer la vida de la forma más intensa posible, donde debemos poseer todo lo que es posible poseer.
Por tanto, yo creo que sólo se pueden realizar y desarrollar, comprender y vivir, instancias verdaderas y eficaces contra el derroche y la destrucción de la creación donde la creación se considera desde Dios, donde la vida se considera desde Dios y tiene dimensiones mayores, en la responsabilidad ante Dios. Un día Dios nos dará la vida en plenitud, y ya no nos será quitada:  al dar la vida, nosotros la recibimos.

Así, yo creo que debemos esforzarnos con todos los medios que tenemos por presentar la fe en público, especialmente donde ya hay sensibilidad respecto de ella. Y pienso que la sensación de que el mundo se nos está escapando -porque somos nosotros mismos los que lo estamos expulsando- y el sentirnos agobiados por los problemas de la creación, precisamente esto nos brinda una ocasión propicia para hablar públicamente de nuestra fe y hacer que se la considere como una instancia que propone. En efecto, no se trata sólo de encontrar técnicas que prevengan los daños, aunque es importante descubrir energías alternativas y otras cosas. Todo eso no bastará si nosotros mismos no asumimos un nuevo estilo de vida, una disciplina, hecha también de renuncias; una disciplina que nos obligue a reconocer a los demás, a los que pertenece la creación tanto como a nosotros, los que más fácilmente podemos disponer de ella; una disciplina de la responsabilidad con respecto al futuro de los demás y a nuestro mismo futuro, porque es responsabilidad ante Aquel que es nuestro Juez y, en cuanto Juez, también nuestro Redentor, pero también es verdaderamente nuestro Juez.

Por consiguiente, creo que es necesario poner siempre juntas las dos dimensiones -la Creación y la Redención, la vida terrena y la vida eterna, la responsabilidad con respecto a la creación y la responsabilidad con respecto a los demás y con respecto al futuro-, y que tenemos la tarea de intervenir así, de manera clara y decidida, en la opinión pública. Para que se nos escuche, al mismo tiempo debemos demostrar con nuestro ejemplo, con nuestro propio estilo de vida, que estamos hablando de un mensaje en el que nosotros mismos creemos y según el cual se puede vivir. Y pedimos al Señor que nos ayude a todos a vivir la fe, la responsabilidad de la fe, de tal manera que nuestro estilo de vida se transforme en testimonio; y que nos ayude a hablar de tal manera que nuestras palabras transmitan de modo creíble la fe como orientación en nuestro tiempo.

LECTURAS o VINCULOS RECOMENDADOS

Catequesis sobre el medio ambiente (Provincia Ecleseástica de Acapulco)

Insumos para consultar sobre el Cambio Climático

Carta pastoral "Cuidado de la Creación"

OTROS BOLETINES

Boletín "La Pastoral de los Derechos Humanos"

Boletín “La Cuestión alimentaria” en México y en el mundo, situación actual y perspectivas.

DESCARGAS

Descarga este Boletín (PDF)





Contadores Web
No. Visitas